lunes, 3 de diciembre de 2007

LA SEMILLA DE ONG BAK







La semilla de Ong Bak se plantó en la mente del director Prachya Pinkaew cuando, siendo un adolescente, estaba sentado en su aldea natal, viendo películas del héroe tailandés del cine de acción Phanna Rithikrai. Pana era el Bruce Lee de Tailandia. Prachya quedó especialmente impresionado con Born To Fight, producida, dirigida y protagonizada por el propio Phanna. Lo que hacía a Phanna tan especial era que, en sus películas, todas las escena de lucha eran extraordinariamente reales, sin efectos especiales o efectos de cámara. Esto contrastaba con las más estilizadas películas de artes marciales procedentes de Hong Kong, tan populares en la Tailandia de aquella época. El joven Prachya juró que, cuando se convirtiera en cineasta, haría una película que causara en la gente el mismo impacto que Born to Fight ejerció sobre él.






Entonces, Prachya se trasladó a Bangkok y se hizo director de cine. Cuando finalmente pudo conocer a Pana en persona, descubrieron que compartían el sueño común de usar el cine para Muayor gloria de las artes marciales tailandesas. “Desde que era un chaval, nunca me gustó hacer las cosas a medias,” comenta Pana. “Invertí todo mi dinero en mis primeras películas. En realidad, no sabía nada sobre la realización cinematográfica cuando hice Ong Bak. Tan sólo quería encontrar un modo de plasmar mis experiencias vitales en celuloide.”






A medida que Pana se hizo Mayor, cayó en la cuenta que necesitaba sangre nueva para realzar las escenas de acción en sus películas, pero ninguno de sus descubrimientos funcionó. “Finalmente, acabé entrenando a un solo joven, sin esperanzas de que llegara a convertirse en una estrella de cine.”






Prachya pidió un día una reunión con el único protegido de Pana, un joven llamado Tony Jaa.






Tony había practicado con Phanna tanto en Muay Thai como técnicas de especialistas cinematográficos desde los 10 años. En él, Phanna encontró su perfecto alter ego cinematográfico. Tras ver a Tony Jaa en acción, Prachya empezó a preparar un vehículo que hiciera justicia tanto a su ídolo como al protegido de éste.






“Durante cuatro años, trabajé codo con codo junto a Phanna y Tony,” revela Prachya. “Se convirtió en algo más que una película para nosotros. Éramos como una familia. Me di cuenta de que no podía enfocar el proyecto como si fuera una película más. Para Phanna y Tony, eso era la consecución del sueño de una vida, y quise compartir aquella energía y determinación con el público.”



Con anterioridad a la producción, Phanna y Tony reunieron su propio equipo de especialistas y dobles, y con sangre, sudor y lágrimas coreografiaron las secuencias de acción de la película. “Me concentré en la belleza de los movimientos del Muay Thai clásico,” explica Phanna. “Intenté mantenerme fiel a la integridad de este arte marcial, porque sabía que esta sería la primera película de verdad sobre boxeo tailandés. Quise que cada golpe y patada quedara perfecta, cristalina a ojos del público.” Todas las escenas fueron grabadas en vídeo y después mostradas a Prachya, el director, para conocer su opinión al respecto. “En ocasiones, enseñábamos la cinta a Prachya, creyendo que la escena era correcta... ¡pero casi nunca estaba del todo satisfecho!” recuerda Phanna. “¡Entonces teníamos que rodarla de nuevo!” A diferencia de otros muchos de sus contemporáneos, Tony no utiliza cables, FX digitales o trucos de cámara para realzar sus escenas de acción. Todo lo que se ve en la pantalla es real. Tony y su equipo de especialistas tienen el cuerpo lleno de roces, quemaduras y cicatrices para probarlo.






“Cada escena sirve como catálogo de los diferentes movimientos del Muay Thai clásico,” comenta Prachya. “Originalmente, cuando concebí la película, no pensé en utilizar el boxeo tailandés. Entonces, cuando empecé a trabajar con Phanna y Tony, ellos rodaron algo de material en vídeo con el tipo de combates que querían hacer. Una vez vi esos increíbles y únicos movimientos de Muay Thay, quedé muy impresionado. Impresionado por los movimientos, y el hecho de que Tony pudiera ejecutarlos de un modo tan natural, sin cables, ni ninguna clase de trucos. Se convirtió en el estilo de nuestras escenas de lucha.”






Prachya disecciónó los diferentes movimientos Muay Thai para su aplicación cinematográfica. “Cada acción tiene un propósito distinto,” nos descubre. “Algunos son para contraatacar. Otros son movimientos para golpear primero. Algunas acciones, como la guardia, están concebidas para defenderse.” Hasta los detalles más pequeños contribuyeron al objetivo que Prachya y su equipo andaban buscando. “Si observas el modo en que Tony alza sus puños, es diferente del kung fu chino,” afirma el director, “y también del boxeo occidental. Cada vez que arroja un golpe, alarga todo el brazo. Tienes que mirar los combates con mucha atención para pillar todos los detalles de la acción. La posición en guardia, el modo en que se pega al suelo, son marcas de fábrica del Muay Thay clásico.”






La producción tuvo gran cuidado en encontrar una gama apropiada y variada de oponentes para Ting. Uno de los más memorables es un hirsuto y salvaje gigantón occidental, “Gran Oso”. “Gran Oso desprecia el boxeo tailandés,” comenta Prachay sobre el personaje. “Siempre desafía a los púgiles tailandeses, e incluso llegamos a verle propasándose con una camarera local. Nuestro héroe deberá entonces defender el orgullo tailandés. El tipo de movimiento que usa en dicha secuencia se llama “Bata Loop Pak”, que significa “Pie que toca la cara”. En la cultura tailandesa es un terrible insulto el que alguien te toque con un pie, por que algo así resulta perfecto para un tipo tan maleducado.”






Una secuencia espectacular en la primera parte del film es cuando una banda de gangsters persigue a Tony y George por un mercado y calle abajo. “Intentamos mantener la localización lo más natural posible,” explica Prachya. “Quisimos reflejar el modo de vida y las costumbres de la gente de la calle. Esto aporta gran parte de ese tono especial de la escena. Los malos son muy parecidos a aquellos que se pueden ver en otros films tailandeses, pero el modo en que nos servimos de ellos es esta secuencia esd diferente. El “feeling” es distinto. No es un asunto de vida o muerte. Creo que esta escena funciona bien, y el público la encuentra muy divertida.”






Una de las escenas de riesgo que sin duda quedarán grabadas en la mente del espectador es la que transcurre en una gasolinera abandonada. Ting se prende fuego antes de propinar una patada en llamas a su oponente. “De hecho, llegué a quemarme en esa escena,” confiesa Tony. “Me tenía que concentrar, porque una vez mis pantalones estuvieron encendidos, las llamas se propagaron rápidamente, quemándome las cejas, los párpados y la nariz. ¡Y encima tuvimos que hacer un par de tomas más para que quedara bien!” Mientras Tony y su equipo trabajaron en sus escenas de riesgo, Prachya se concentró en el diseño de toda las secuencia. “Es importante conectar las escenas de acción de un modo correcto,” revela el director. “Primero, tenemos a Tony con sus pantalones en llamas y dando una patada a un tipo, entonces, después de apagarle las llamas, tiene que propinar otra patada, esta vez hacia atrás, contra otro oponente. En medio, tenemos al segundo tipo intentando estrangularle, lo que nos dio un buen momento de transición.”



El equipo Seng Stunt Team coordinó la trepidante secuencia de persecución en “tuk-tuk”, los peculiares taxis de tres ruedas que pueblan las vías públicas deBagkok. Este equipo de profesionales está especializado en escenas de riesgo protagonizadas por vehículos, y habían trabajado previamente en varias películas de Hollywood, incluidos dos films de James Bond rodados en Tailandia. El “tuk tuk” es un medio de transporte tradicional en Tailandia, por lo que no quisimos dañar su imagen,” asegura el director de Ong Bak. “En otras películas, puedes ver el “tuk tuk” levantando su rueda delantera, pero en la nuestra, son las ruedas traseras las que se levantan. Esto supuso un desafío bastante importante. Resultó imposible utilizar cualquier tipo de control remoto para mantener la aceleración. Al final, cada “tuk-tuk” de cada escena, incluso en las de colisiones, está conducido por uno de nuestros especialistas.”



Durante el proceso de casting, Prachya, el director, consiguió reunir un ecléctico grupo de intérpretes, combinado veteranos con debutantes. El popular cómico televisivo Petchthai Wongkamlao consigue brillar en el difícil papel de George, el quinqui de poca monta que finalmente consigue recuperar su honor y dignidad. “Mi personaje es alguien que ha olvidado sus raíces,” revela el actor. “Tan sólo vive para aprovecharse de aquellos que le rodean.” Prachya recuerda haberse sorprendido por diferentes facetas del personaje de Petchthai. “Todos le conocemos como el humorista nº1 del país,” asegura Prachya, “pero cuando nos conocimos, descubrí quién es en realidad, e intenté poner lo máximo de él en el guión.” Petchthai, que desde entonces se ha estrenado también como director con Bodyguard, colaboró aportando ideas para una escena fundamental de una persecución callejera. “Originalmente, se suponía que George debía salir corriendo en otra dirección,” recuerda Prachya, “pero Petchthai sugirió que en realidad debía seguir a Tony. A partir de esa idea, se nos ocurrió un enfoque más cómico y físico para su personaje.”






El gran éxito de Ong Bak ha puesto a las películas tailandesas de artes marciales de nuevo en el mapa del cine global, conviertiendo a Tony Jaa en un nuevo héroe de acción para el milenio que estrenamos.









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