jueves, 29 de noviembre de 2007

Tony Jaa, tras los pasos de Bruce Lee


El título original de la película El Nuevo Dragón, ’Ong-Bak’, hace referencia a una estatua de Buda que se halla en el templo de Nong Para-du, en la Tailandia rural. Data de los tiempos de la guerra birmano-tailandesa, que tuvo lugar hace 200 años.


Los aldeanos creen que Ong-Bak está imbuida de poderes mágicos y que puede protegerles de todo mal.
Una noche oscura, Don, antiguo habitante de la aldea, hace que unos cómplices suyos corten la cabeza de la estatua para conseguir el favor de un despiadado gángster llamado Khom Tuan.


Posteriormente, los aldeanos están desolados ante lo que consideran una catástrofe, y buscan entre sus jóvenes a un voluntario que pueda recuperar el tesoro perdido.
Encuentran a su hombre en Ting, un huérfano criado en el templo, y alumno de Pra Kru, un amable monje, experto en el ancestral arte del Muay Thai: ‘Las Nueve Armas Corporales’.


Ting viaja hasta las peligrosas calles de Bangkok, donde descubrirá que la cabeza de Ong-Bak está en manos de Khom Tuan. Ting se encuentra con otro nativo de Nong Para-du, y una chica trota-mundos, Muay Lek.


Ting les convence para que le ayuden a conseguir su objetivo. La aventura los lleva a verse envueltos en peleas, batallas campales e intrincadas persecuciones callejeras a bordo de ‘tuk-tuks’, los famosos taxis tailandeses de tres ruedas.


Para recuperar la cabeza de Buda, Ting es obligado a competir en peleas ilegales, derrotando a todos sus oponentes, locales o extranjeros. Su superioridad le hace un campeón nato, llegando a luchar contra Saming, el campeón birmano de boxeo.


Al final, Khom Tuan traiciona a Ting, lo que desemboca a un enfrentamiento final en una cueva situada en la frontera entre Tailandia y Birmania. Ting se ve obligado a utilizar cada onza de coraje y energía en un último combate de proporciones épicas.


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