jueves, 29 de noviembre de 2007

ONG-BAK Acerca del filme y su director


El director de El Nuevo Dragón, Prachya Pinkaew, es conocido en Asia por ser el autor de una exitosa comedia terrorífica titulada Body Jumper.


Gran amante del cine de género rodado en Tailandia en los años 50 y 60, Pinkaew deseaba desde hace años rendir homenaje a una de sus películas favoritas de la infancia: Ker Malui, del veterano experto en cine de acción Panna Ritikrai, algo así como el Bruce Lee de Tailandia.


Cuando el propio Ritikrai se puso en contacto con él para proponerle un proyecto arriesgado, no lo dudó ni un segundo.
Antes de estrenarse en la dirección con El Nuevo Dragón, el tailandés Prachya Pinkaev fue uno de los pioneros en la realización de videoclips en su país, escritor y productor, antiguo estudiante de arquitectura, que gracias a esta película se convertiría en el director más taquillero en las pantallas locales.


Quizá nunca hubiera llegado a las pantallas occidentales de no haber sido presentada en Europa por la distribuidora francesa EuropaCorp, propiedad del cineasta y productor Luc Besson, admirador del cine oriental de acción, y a quien Pinkaev ofrece un guiño en la propia película al pintar sobre un muro un texto que dice en inglés “Hola, Luc Besson. Te estamos esperando”.


Heredera de los viejos filmes de artes marciales, resucitados para las pantallas occidentales después del éxito de El Tigre y el Dragón, la simpleza de la trama de El Nuevo Dragón es la coartada para promocionar al actor protagonista, un experto en boxeo tailandés, kickboxing, Tony Jaa.


Aprovechando los diversos talentos de Jaa, se coreografiaron al detalle las diferentes escenas con especial realismo y a costa de la integridad de los especialistas, al obligarles a rodar en lugares complicados, ya que había que mostrar los diferentes estilos del muay thai clásico.


El presupuesto de El Nuevo Dragón fue muy elevado para la media del cine local, con el fin de dotarla de aspecto de superproducción al estilo Hollywood.

Tony Jaa, tras los pasos de Bruce Lee


El título original de la película El Nuevo Dragón, ’Ong-Bak’, hace referencia a una estatua de Buda que se halla en el templo de Nong Para-du, en la Tailandia rural. Data de los tiempos de la guerra birmano-tailandesa, que tuvo lugar hace 200 años.


Los aldeanos creen que Ong-Bak está imbuida de poderes mágicos y que puede protegerles de todo mal.
Una noche oscura, Don, antiguo habitante de la aldea, hace que unos cómplices suyos corten la cabeza de la estatua para conseguir el favor de un despiadado gángster llamado Khom Tuan.


Posteriormente, los aldeanos están desolados ante lo que consideran una catástrofe, y buscan entre sus jóvenes a un voluntario que pueda recuperar el tesoro perdido.
Encuentran a su hombre en Ting, un huérfano criado en el templo, y alumno de Pra Kru, un amable monje, experto en el ancestral arte del Muay Thai: ‘Las Nueve Armas Corporales’.


Ting viaja hasta las peligrosas calles de Bangkok, donde descubrirá que la cabeza de Ong-Bak está en manos de Khom Tuan. Ting se encuentra con otro nativo de Nong Para-du, y una chica trota-mundos, Muay Lek.


Ting les convence para que le ayuden a conseguir su objetivo. La aventura los lleva a verse envueltos en peleas, batallas campales e intrincadas persecuciones callejeras a bordo de ‘tuk-tuks’, los famosos taxis tailandeses de tres ruedas.


Para recuperar la cabeza de Buda, Ting es obligado a competir en peleas ilegales, derrotando a todos sus oponentes, locales o extranjeros. Su superioridad le hace un campeón nato, llegando a luchar contra Saming, el campeón birmano de boxeo.


Al final, Khom Tuan traiciona a Ting, lo que desemboca a un enfrentamiento final en una cueva situada en la frontera entre Tailandia y Birmania. Ting se ve obligado a utilizar cada onza de coraje y energía en un último combate de proporciones épicas.


Design by Konnio

eXTReMe Tracker